del olvido,
enviudo
postergando la presencia
de la realidad,
el momento inexacto en el que el reloj
no significa.
Me desnudo en sus cabellos
con el tacto de la memoria,
y ella atardece en las pupilas
de los feriantes
que pregonan agonía.
Me dedico a dedicarle tristezas
precalentadas,
objetividades híbridas de olvido
que se enquistan bajo mis pestañas.
─ Esperanza ─
Pero noviembre tiembla en las
entretelas del verbo desaborido
y ella se hace luz inestable
y tras los cristales anochece mi conciencia
imberbe.
Yo la amaba, pero aun no lo sabe.
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Voten a este hombre para presidente.
ResponderEliminarVoten a esa mujer para presidenta de la republica
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