Aquel otoño te rompía las guirnaldas.
Solo quería bailar para ti…
Que fueras su musa por un rato
y luego la primavera se haría
ascuas… en tu pubis.
Ya no somos nada ni siquiera divagar.
Ya no queda más que el envejecer de las estatuas,
seré el milenario martillear que te sostiene
ya lo verás
cuando nadie quiera
hacerlo… ya lo verás.
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